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A partir de junio se podrán visitar los magníficos jardines del castillo, diseñados en 1877 por François Duvillers para los hermanos Rocabertí. Una exposición en la biblioteca lo documenta
El castillo de Peralada tiene una bodega, unos museos, una gran biblioteca, un casino y un festival internacional de música que este verano celebrará su 25 aniversario. Pero el castillo también tiene una joya inmensa que, curiosamente, puede llegar a pasar desapercibida: sus jardines. Diseñados en 1877 por el célebre arquitecto y paisajista francés François Duvillers (1.807-1.881), estos jardines nacieron los sueños y la voluntad de los hermanos Antonio y Tomás de Rocabertí-el primero, conde de Peralada, el segundo, conde de Savallà-que ahora hace ciento cuarenta años se instalaron en Peralada-su triángulo vital se completaba con Palma y París-, donde llevaron a cabo profundas reformas en el castillo, el convento del Carmen y su entorno. Tomando como referente más cercano los castillos franceses, siempre bien dotados de un gran parque o jardín, los Rocabertí decidieron que el castillo de Peralada también tendría el suyo, con una extensión inicial de 3 hectáreas y 38 áreas (33.800 metros cuadrados) y hasta un total de 63 zonas diferenciadas previstas en el proyecto de Duvillers, incluido un laberinto y otros espacios que nunca se concretaron fuera del plano. Los jardines del castillo de Peralada llegaron a acoger 158 variedades vegetales diferentes, algunas realmente exóticas, e incluso un invernadero dotado con calefacción: todo un lujo en aquella época. El jardín conserva algunos testimonios tan antiguos como una encina de casi trescientos años y un pino centenario que también sobrevivió a las grandes heladas del 1956, "el año de la frío".
Un equipo encabezado por Jaume Bosch ha trabajado en la recuperación de estos jardines históricos y casi únicos en el Estado, tratando a la manera tradicional, sin aplicar tratamientos fitosanitarios e incluso recortando los dos kilómetros y medio de setos con tijeras. Ahora estos jardines se abren al público, con una experiencia piloto de visitas guiadas que comenzarán el 1 de junio: todos los días, de martes a sábado, habrá visitas a las 11 de la mañana y 2 / 4 de 6 de la tarde - a las 11 ya las 7 en julio y agosto-, ya partir de noviembre se ofrecerán visitas concertadas para grupos, una opción también disponible el resto del año.
Paralelamente, la biblioteca del castillo, dirigida por Inés Padrosa, ha inaugurado la exposición bibliográfica Jardines de papel, donde se exponen planos originales de los jardines, parte del epistolario entre Duvillers y Antoni de Rocabertí custodiado en el Archivo del Reino de Mallorca, y libros de Duvillers y otros autores coetáneos sobre jardinería, horticultura, botánica, etc. Otro atractivo de la visita a los jardines son los 23 nidos de cigüeñas, ahora llenos de crías que serán anilladas el 30 de mayo en un acto en el que participarán los alumnos de las escuelas de los alrededores. Además, ocho de las crías serán trasladadas a dos nidos artificiales instalados sobre las torres del castillo.
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