FIGUERES | G. Tubert Los excepcionales jardines de más de 33.000 metros cuadrados del Castillo de Peralada se podrán visitar por primera vez a partir del 1 de junio, cuando se convertirán en un ejemplo único de parque de sus características en Cataluña, teniendo en cuenta su estado de conservación y su antigüedad. Fue ideado por François Duvillers en 1877 por encargo de los hermanos Rocabertí, que según la bibliotecaria del centro, Inés Padrosa, centraron gran parte de sus actividades en este proyecto. Ahora, aparte de la apertura del espacio, se podrá visitar una exposición instalada en la biblioteca del castillo que permite al visitante conocer los detalles de esta extraordinaria obra de la jardinería. Entre el material que se puede encontrar, hay planos originales, el epistolario de la familia, revistas de expertos en materias tales como la horticultura, o un recibo de 800 francos para la adquisición de material para los jardines .
La documentación ha permitido conocer qué especies había plantadas en la época y trabajar en el mantenimiento y recuperación de los espacios que se habían perdido con el paso del tiempo. De esta manera ya partir de ahora, la familia Mateu-Suqué, actual propietaria del espacio, ha decidido abrirlos al visitante desde este mes de junio y hasta finales de octubre. Permanecerá cerrado, en cambio, del 1 de noviembre al 31 de marzo. Costará 5,50 euros-para los grupos reducidos y otras tarifas costará 4 euros, al igual que el museo-. Se hará durante un año como prueba piloto pero con el objetivo de hacerlo permanente si tiene una buena acogida. De julio a agosto se realizarán dos visitas de una hora a las once ya las siete y, el resto del tiempo, a las once ya las cinco y media de la tarde. También se plantean llevar a cabo visitas concertadas fuera de la temporada de apertura.
El jardín, que tiene una extensión de más de 33.000 metros cuadrados, es el más antiguo que se conserva en la demarcación de Girona, con la excepción del Parque de la Dehesa, que es anterior pero que se concibió originalmente para hacer las paradas militares en la época napoleónica, según explica el director del Museo del Castillo, Jaime Barrachina.Precisament, Barrachina quiso insistir en que la idea que tenemos de jardín es muy diferente del concepto que se tenía en el siglo XIX. Y es que era algo "rarísima" para la época y daba un estatus social y de nivel de vida muy importante a los condes.
Sus propietarios eran Antonio de Rocabertí, conde de Peralada, y su hermano Tomás de Rocabertí, conde de Savallà, dos solteros muy bien situados que hace unos 140 años se instalaron en el castillo tras la muerte de su padre. Durante su restauración, decidieron convertirlo en una especie de chateau francés, digno de su linaje, y con un jardín ideado por uno de los diseñadores de estos espacios más reputados del momento y residente en París, François Duvillers. Su edad avanzada, murió cuatro años más tarde de recibir el encargo, impidió que el diseñador viera en persona el castillo pero la comunicación que mantuvieron fue constante, tal como se ha descubierto en el Archivo del Reino de Mallorca, donde se custodia parte del epistolario. Hasta ahora estos documentos formaban parte de una colección privada y no se podían consultar pero desde hace poco han pasado a manos del gobierno y se ha podido iniciar la investigación.
La bibliotecaria del castillo, Inés Padrosa, se ha encargado de esta investigación y asegura que apenas esto es "el comienzo". El interés que los hermanos Rocabertí tenían para documentar el proyecto del jardín, ha permitido encontrar piezas totalmente insólitas, como es por ejemplo una factura del encargo hecho a Duviller por un valor de 800 francos del año 1877.
En sus orígenes, los jardines tenían un total de 63 zonas diferenciadas, si bien no todas se ejecutaron, como es el laberinto. Entre las peculiaridades del diseño destaca un invernadero dotado de calefacción, el único espacio que tenía en todo el castillo y en toda la población de la época, o un ingenioso recorrido de minas y canalizaciones de agua que se ha preservado con algunas modificaciones. Gracias a los álbumes de vegetación que se han conservado, a día de hoy se tiene conocimiento de los árboles y plantas que originariamente se plantaron-hasta 158 variedades de plantas, frutales y árboles ornamentales.
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