| La construcción de los jardines del Castillo de Peralada puede ser enmarcada dentro del proceso de reinicio del arte de la jardinería que tiene lugar en Catalunya a fi nales del siglo XIX, cuando las familias burguesas o las acomodadas terratenientes
deciden enaltecer sus hogares iniciando estos espacios con la incorporación de variedades de árboles y plantas.
Fue hace ciento cuarenta años cuando Don Antonio de Rocabertí,conde de Peralada, y Don Tomás de Rocabertí, conde de Savallà, al instalarse en Peralada iniciaron una serie de reformas fundamentadas en su formación y relaciones con la capital francesa y con sus vínculos con la isla de Mallorca. A las mejoras realizadas en el interior del Castillo y Convento del Carmen, se sumaron las destinadas a embellecer su entorno y así, tal y como cualquier castillo francés disponía de un gran parque o jardín, los dos hermanos decidieron dignifi car el de Peralada à la façon française integrando el terreno colindante llamado Lo Bosch del Comte con el oportuno arreglo y ajardinamiento. El encargo se hizo a uno de los más reputadosdiseñadores de jardines residente en París, François Duvillers (1807-1881), “Architecte paysagiste dessinateur de parcs et jardins” tal como él mismo se intitula, cuando tenía 70 años, y es probablemente debido a su edad que no se acercara a Peralada; sin embargo mantiene una comunicación constante con el
conde D. Antonio.
En los jardines de Peralada se incorpora la tipología que seguía el modelo de Le Nôtre –el jardín geométrico francés de los
castillos de Versalles o Chantilly-, pudiendo observarse en los parterres de los sectores sur y oeste más próximos al Castillo, y la estructura tipológica del jardín paisajístico inglés, de formas sinuosas, se implanta en el resto del jardín. |